Flag kids

¿POR QUÉ FLAG Y NIÑOS? 

El flag football posee una serie de características nada despreciables para el área de la educación, algunas de ellas ya han sido comentadas en este documento. Pero además de eso este deporte es una modalidad muy interesante a desarrollar precisamente por las diferencias que tiene con otras modalidades deportivas de equipo más conocidas y ofertadas desde clubes y servicios deportivos en nuestro país.

En primer lugar es una novedad y las novedades son interesantes. Los niños, y no tan niños, perciben las novedades como algo bueno por lo que enfrentan cada entrenamiento con una gran actitud. Los niños se sienten bien siendo “aventureros”, “pioneros” de este nuevo deporte. Además, al ser un deporte poco conocido no está supeditado a ningún tipo de opinión preconcebida (como: “el basquetbol solo es para los altos”).

Tradicionalmente se ha abordado la enseñanza de los deportes desde el terreno más técnico, partiendo de que el dominio de la técnica lleva necesariamente al dominio del deporte. La destreza en el flag football se adquiere más en la comprensión de conceptos de juego que en la repetición de ejercicios. Obviamente será necesario practicar una serie de rutinas en los entrenamientos pero la riqueza y complejidad táctica de este deporte es lo que realmente marca la diferencia y lo que hará que el niño desarrolle lo que se conoce como pensamiento táctico.

Si comparamos este deporte con otros más conocidos en nuestro país, creemos que el flag proporciona una experiencia más satisfactoria a un rango más amplio de practicantes. Centrándonos en el caso de un niño que tenga en general pocas aptitudes deportivas:

Si queremos enseñarle a jugar fútbol, después de muchas horas de entrenamiento puede que su coordinación entre cerebro y pies mejore pero por pura estadística, con la cantidad de practicantes de ese deporte, habrá muchísimos niños que sin necesidad de entrenar sean mucho mejores que él. Una vez dentro de un partido los jugadores con más aptitud natural serán los “titulares” mientras él es “suplente” (si es que es convocado) y, en caso de que el niño llegue a saltar al campo, es posible que intervenga poco en el juego. Esto se traduce en frustración y con el tiempo incluso aversión hacia ese deporte por el simple hecho de que el niño no se siente partícipe del equipo.

En flag, ya de entrada, hay muchos menos participantes e incluso los que tienen muy buenas aptitudes es la primera vez que tienen contacto con él por lo que necesitan entrenar si quieren ser efectivos. Todos los niños parten en igualdad de condiciones. Además, las características propias de este deporte hacen que en cada jugada se puedan alinear a los jugadores que mejor vayan a realizar la tarea que de ellos se requiera en ese momento determinado. El niño puede tener pocas aptitudes en general pero ser muy bueno en un aspecto específico del juego y esto le pone al mismo nivel de “éxito” que el más atlético de sus compañeros y además favorece el sentimiento de grupo. Por ejemplo, si un niño manifiesta ser un buen defensa puede ser un pilar básico del equipo sin llegar a tocar nunca un balón… es más, sin que el balón se dirija nunca hacia su zona de influencia (ante el miedo del rival a perder la posesión). No es necesario anotar o hacer intercepciones para destacar, la sensación de ser útil aunque no te llegue el balón es mucho mayor en flag que en otros deportes.

Repetimos de nuevo que la noción de equipo y de que todos los jugadores son importantes es básica en este deporte.

Querés jugar Football Americano? 

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